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Peinados y Maquillajes

Peluquería, Estética, Caracterización y Depilación.

El lavado del cabello

Recuerde que tanto el cabello como el cuero cabelludo están impregnados de aceites sucios. Necesita, en consecuencia, una buena cantidad de agua caliente y paciencia para el buen lavado. Moje el cabello con agua tibia o caliente, tenemos que dejarlo totalmente empapado. Luego recién podemos aplicar el shampoo. Realizamos un frotado suave y a pesar de que no haga mucha espuma enjuagaremos. Nuevamente aplicaremos shampoo y ahora frotaremos con energía. Empiece por la zona del cuello y no olvide las orejas y el nacimiento del pelo. Realice movimientos circulares con las yemas de los dedos (nunca con las uñas), en esta ocasión sí, tenemos que lograr que haga abundante espuma. De lo contrario daremos un tercer shampoo luego de enjuagar el segundo.


Posteriormente coloque la cabeza bajo el chorro de agua hasta que quede totalmente sin resto de jabón. La crema de enjuague nunca debe tocar el cuero cabelludo, por lo tanto jamás volcaremos el producto sobre el cabello. Lo depositaremos primero en nuestras manos y con ellos masajearemos largos y puntas. Con un peine de dientes anchos desenredaremos el cabello aprovechando la suavidad que le otorga el enjuague. Si estuviese muy enredado separaremos en mechones y comenzaremos a trabajar el mechón desenredando primero puntas y solo después de estar desenredadas estas continuaremos desenredando el largo. Aunque nos lleve más tiempo de esta manera prevenimos que en el proceso no se lastime el cabello. Enjuagar sin dejar ningún resto de crema de enjuague. Si el pelo fuese poroso y necesitase hidratación extra acudiremos a las cremas sin enjuague luego de haberlo secado. El secado lo haremos frotándolo con una toalla para así también activar la circulación. Si tuviésemos tiempo podríamos sentarnos al sol y cepillar el cabello para que tome mayor lustre.

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