Aunque lo parezca, no es una idea novedosa para las fiestas de sino un peinado más, que anda suelto por el mundo, provocando risas o pretendiendo modernismo, y cuando no, horror.
Los peinados más exóticos, en los últimos tiempos, pasan, casi anecdóticamente, por modernos...
La frivolidad y el mal gusto se dan la mano a la hora de tomar el peine y pasarse horas frente al espejo tan sólo para recoger, a su paso, exclamaciones de... espanto?
Uno de los objetivos seguramente es este: escandalizar.
O es que el mal gusto, tan característico de los años 80 y de algunas expresiones del punk, está regresando en la forma de peinados modernos.
De ahí surge un concepto de
modernidad que nada tiene que ver con el buen gusto, los avances del
diseño o las tendencias de la
moda, sino, simplemente con la locura temporal de cada uno que pretenda llamar la atención a su paso.
Desconociendo así la complicada formulación de un diseño o de una tendencia, que suelen basarse en el arte conceptual del momento, la historia contemporánea que transcurre, la vida cotidiana de las personas, los medios de transporte que, claramente, influyen en la moda y su practicidad, estas locas construcciones con cabello parecen sacadas de una película de ciencia-ficción...
De esas en las que escasea el guión.
Y es quizás que el buen gusto está pasando de moda y la moda es ser exótico, aunque nada se lleve dentro del peinado.
Con mucho, lo mejor que podemos decir es que, en definitiva, el peinado es feo pero divertido, y si a su paso despierta y florece una sonrisa... ¡bienvenidos los peinados feos al mundo!
¿ no?
Peinados